dijous, 18 d’octubre del 2012
SOÑANDO DESPIERTOS
Soñando despiertos
Conquistaré aquello que no ha sido conquistado, la derrota no estará en mi credo, creeré lo que otros han dudado, nunca me debilitaré, saldré al campo de batalla, arrancaré el corazón de mi enemigo y lo dejaré sangrando en el campo porque él no puede detenerme. “Derrota”, “retirarse”, esas no están en mis palabras, yo no entiendo esos conceptos, yo entiendo “victoria” y “nunca rendirse”, mi corazón y mi mente tirarán de mis piernas cuando no aguante más. Hoy será ese día, no mañana, no la próxima semana, sino ahora, aquí, en su casa y hogar.
¿Quién soy? ¡Soy un campeón!
Todavía recuerdo aquellas palabras como si estuviesen todavía aquí, punzando mi mente, llamando desesperadamente a la motivación, haciéndome confundir la realidad de la ficción.
-Venga jugón- apareció mi padre detrás la puerta de mi habitación-.
Levántate ya, que son las ocho y tienes que comer bien para afrontar el mayor reto de tu vida.
Subo la persiana y me encuentro los primeros índices de un día prometedor conjuntamente con los rayos de sol, ellos tan finos como una navaja, atraviesan las tímidas cortinas para impactar contra mi cabeza alborotada.
Desayuno, me ducho sabiendo que sudaré después defendiendo cada ataque, y, sin duda, atacando hasta morir.
Llego a Gerona y me encuentro mis compañeros.
-¿Qué pasa “Jusca”? ¡A tope tío!- así me reciben mis amigos, los que me ayudarán en Blanes, en la Ciudad Deportiva.
“Tengo que afrontar la realidad”, me digo a mí mismo. Un gran edificio se levanta delante de mí, blanco, perfecto, básicamente nuevo. Al final del camino veo a mis rivales de pista, el Mataró, con las típicas “torres” propias de un equipo de preferente, todos musculados.
-Menudo vestuario, todo perfecto- anuncia Raül, el base del equipo.
-Tienes razón, aquí volveremos dentro de dos horas felices o desesperados.-dice Guillem, su mejor amigo.
-Mejor felices, y así será.
El grito de Albert, nuestro entrenador, corta de repente la conversación.
-Chicos, ya lo sabéis, hoy es el día, el discurso ya os lo recité ayer en el vestuario.
En aquel preciso momento recuerdo el discurso, latiendo en mi cabeza, persistente, como un corazón que no para de bombear.
-Muy importante, somos una familia, nadie nos va a ayudar ahí fuera, ahora es el momento, vamos a terminar la temporada de la mejor manera, hoy haremos eso chicos, ¡1,2,3 Sant Pep! – vociferó envalentonándonos.
Gritamos con todas nuestras fuerzas y para la cancha...
300, 400 personas esperando a que salieran los jugadores, cantidad normal en una final de cadetes a nivel de Cataluña.
Suena el pitido inicial, yo y una bestia saltamos para disputar el balón, a continuación le pitan falta a mi defensor, y así el partido va transcurriendo, 10 arriba, 5 abajo... Alternancias en el marcador, termina la segunda parte y todos hacia el vestuario.
-Chicos, más fuertes a bajo, vigilad con las faltas, tener paciencia con los árbitros, y sobretodo cabeza, ¡1,2,3 Sant Pep!
Necesitamos mejorar o perderemos, me decía mi mente haciendo frente a una realidad amarga.
Terminamos el tercer cuarto perdiendo de 15, no muy buena señal, el público estaba gritando, exigiendo más, presión en estado puro.
...
Hacemos un parcial 8-0 a favor nuestro y restan 6 minutos, para morir o para ganar para siempre, seríamos eternamente campeones... Otro parcial, y otro, nos ponemos arriba, ganamos de 15, treinta puntos hemos recuperado... ¡Dios!
10,9,8,7,6, abrazos, risas, 5,4,3,2,1... ¡0! ¡Sí! Salimos todo el equipo al medio del campo, lloramos de alegría, todos por el suelo abrazándonos, los padres gritan, Girona, Girona... sucesivamente. Nuestro entrenador esta llorando, su sueño hecho realidad, ganar su primer campeonato de Cataluña el mismo día que se retira de las pistas, el sueño de todo el equipo.
Llega el momento, gritos de suspenso, el capitán alza la copa, ¡Vamos!
Felicidad elevada al cubo, soñando despiertos.
dilluns, 8 d’octubre del 2012
Redacció Català 1
Un estiu de vivències
Sona el despertador, al cantó de la finestra m’esperen els primers rajos de sol d’un estiu on tot està per fer, soms a principis de Juliol, agafo la bici i contemplant la sortida de l’astre principal, com un nen petit que espia. Ens reunim tots al Centre Cívic de Porqueres, a treballar s’ha dit, estarme 2 setmanes a la disposició de l’ajuntament. Repartir díptics informatius sobre el mosquit tigre, treure la brossa dels ponts, etc. Però tot aixó ho realitzo amb els meus amics, la meva gent. Companyerisme en estat pur, convivencia. A part de treballar, els caps de setmana agafem les motxilles, i tots cap a la muntanya amb tendes.
Orgullós després de caminar 8 hores, arribem a Sadernes, on ens banyem a les impressionants gorges que recull, fredes com les primeres gelades de l’hivern. Muntem les tendes, tots junts, clavem les piques i fem familia al voltant d’un llumí elèctric, histories de por, acudits, rialles ofegades... Felicitat. Algun mal rotllo apareix, i com sempre, algú t’utilitza a favor seu, típic d’una colla.
A part d’això, un record d’estiu, etern com una divinitat.
Una vivència d’or.
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